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Sol
(2003)


Kilómetro cero. El lugar de donde parten todas las carreteras de España. Hay gente que espera. Cruzando la calle se llega al otro punto de encuentro más común de la ciudad para los que no saben muy bien por dónde salir. ¿Quedamos en el oso y el madroño o en el kilómetro cero? ¿Con quiénes me cito aquí?




Antón Martín
(2003)



El padre Antón Martín nació en Mirra en 1500; se dedicó al pillaje y al tráfico de mujeres y después fue primer compañero de San Juan de Dios y fiel continuador de su obra.
El cineasta Manoel de Oliveira nació en Oporto en 1908; fue precursor del neorrealismo italiano y actualmente dirige una película por año. Lo pude ver hace poco más de un mes en el Cine Doré de la Filmoteca Española, a unos cuantos pasos del metro. Presentaba una película sobre el Oporto actual contrastado con los recuerdos de su infancia.
No puedo sino encoger los hombros.

Bajando por la calle que comienza a la salida de la Filmoteca se llega al Candela, un bar de gitanos donde vi a un hombre con la mirada perdida y las manos en la espalda recorriendo el lugar de un extremo a otro. Me dijeron que fue un talentoso bailaor flamenco que se volvió loco por un amor no correspondido.
A veces anda también por las calles de la zona y suele pedir cigarros.

I lost these things in Madrid:

A brown purse containing the wallet I bought in Germany at age 15, my way, somewhere near Alonso Martinez, while stoned one afternoon, a notebook teeming with self-indulgent poetry, my virginity, as Yara said, to flamenco, and the red umbrella from Ross.

I found that tree, by the monument in Retiro, which in spring blooms lilac, 21 cañas sloshing in my stomach on a Sunday night, the setting sun in my eyes by the Egyptian temple, and that I have the ability to talk to almost anyone.


Bilbao
(2003)



Hubo un tiempo no muy lejano en que no estaba prohibido beber alcohol en la calle. Hoy no es posible comprarlo después de las diez de la noche.
La plaza Dos de Mayo, al sur de la glorieta de Bilbao, barrio de Malasaña, queda como símbolo de la liberación española frente a las tropas napoleónicas, como recuerdo de los años del destape y la movida madrileña, y final del botellón, forma de convivencia juvenil a principios de este siglo. Llegué a ver, en el transcurso de dos años, la plaza llena de gente que confluía y se dispersaba como en el ojo de un hormiguero, quejas de vecinos y una pelea. Alguien me comentó una noche de sábado que Madrid le parecía un agujero negro, que es una ciudad que no se define y que le gustaba porque de los lugares en crisis siempre salen cosas interesantes. Cantamos canciones de los Beatles y libamos vino Don Simón con Coca-Cola.
Los bares siguen llenándose.

El último pueblo de Madrid



Madrid es no suicidarse por nada del mundo; primero, porque en Madrid no se tiene ganas de suicidios; después, porque su río no tiene agua y, por fin, porque sus pistolas son tan viejas que no se encuentran cápsulas para ellas ni en el Rastro.

Madrid es una discusión de dos horas, con anunciada visita al director de la Academia sobre si debe decirse "sablista" o "sablicista".

Madrid es un sitio precioso para que puedan vivir felices las almas en pena.
El ideal del madrileño es conservar mucho tiempo, sin que se caiga, la ceniza del cigarro que se está fumando, consiguiendo así la inmortalidad de lo efímero.

Madrid es oír gritar a una madre: "¡A ver si te pongo el culo como un tomate!".


Ramón Gómez de la Serna, "Descubrimiento de Madrid".